Año

Año Semilla Cristal Amarilla

Tiempo de Ser y Crecer en Amor

Iniciamos un nuevo año maya, según el Calendario de 13 lunas sincronizadas con un propósito anual que inspiran un trabajo personal y comunitario. Un nuevo año codificado por la energía de la Semilla 12-Cristal Amarilla, símbolo del programa interno innato en cada uno de nosotros que hay que despertar para cooperar en el proceso creativo de la vida.

Todos entendemos eso de que somos semillas de luz, concepto que se ha puesto de moda con toda esta vorágine de cambios hacia una mejora personal y más solidaria, quizá es momento de sentir de verdad qué nos transmite este concepto, para empezar a Ser y actuar en relación a su significado más profundo. Sentir quién o qué somos de verdad, requiere de una atención plena hacia nuestro interior para mantenernos conectados a los ciclos evolutivos que nuestra Alma ha elegido.

La Semilla es el potencial natural de todo lo que se puede ser, cada una contiene en su interior los códigos de información básicos para su nacimiento, crecimiento y desarrollo, así como la esencia y características propias de lo que potencialmente, Ya Es. Si fijamos nuestra mirada hacia el mundo natural, este proceso es fácil de ver y entender, los árboles, las plantas, los cultivos… incluso en el mundo animal la semilla es propósito fundamental de la existencia y, no nace un sauce si la semilla es un roble.


A la Semilla nadie le enseña a Nacer, a la Semilla nadie le enseña a Crecer, lleva consigo el diseño perfecto de la Creación


Da la sensación que el ser humano se ha apartado de esta verdad natural, no hacemos honor a lo que somos en muchos casos, dejamos de creer en nosotros y supeditamos nuestro poder, cerrando y limitando cada día más nuestras opciones, cooperando así en crear toxicidad en la tierra y enfermedad en los brotes; pero una nueva consciencia está despertando y es momento de empezar a ser cada vez más nosotros mismos, deshacernos de las poses, los trajes, las apariencias y los miedos, para poder sentirnos al natural.

El buen florecimiento de la Semilla es nuestra responsabilidad, pero no hay que hacerlo solos, la Madre Naturaleza nos ayuda y ofrece todos los elementos básicos para nuestro crecimiento. La Tierra donde sembrar, el agua que nos alimenta, la luz que nos da vida y el viento que nos limpia y purifica, todos ellos a nuestro servicio colaborando entre si para que crezcamos en armonía.

♥ La Tierra, el cuerpo, la carne, el recipiente que nos contiene. Hay que cuidarlo y amarlo, él nos permite la experiencia vital.

♥ El Agua, la sangre, la circulación que conecta y alimenta nuestro cuerpo. La energía creativa que nos permite Ser.

♥ La Luz, los impulsos eléctricos que nos mantienen con vida, el pálpito vital. La fuerza del movimiento y la acción.

♥ El Viento, la respiración orgánica, nuestro canal de expresión y realización. Limpia y renueva mente y espíritu. El diálogo con la vida.

Conectar y cooperar con ellos nos devuelve las ganas de vivir, la fuerza para crecer y la conciencia del Yo Soy; no importa el tiempo que hayas esperado, ahora es un buen momento para comenzar la siembra, busca en tu interior las ilusiones y pasiones que te ayudarán a cosecharte sanamente.

Propósito del año. La Onda Encantada del Caminante del Cielo

La Naturaleza, la tierra y el cielo, el ser humano, los planetas, la luna, las constelaciones y galaxias… el Cosmos al completo es una sola vida, es una sola existencia que florece en toda su extensión; en su estructura lo grande contiene a lo pequeño, colectividades unidas y conscientes en cooperación. Su naturaleza es fértil y abundante, siente, intuye, escucha, habla y observa. Su expresión, al igual que su manifestación son ilimitadas.

El ser humano, es decir nosotros, somos herederos de estos dones, el reto es despertarlos en la consciencia física para cultivarlos en la consciencia espiritual. La Semilla se suma al movimiento cíclico de la vida, no cuestiona lo que es, sólo avanza firme hacia su realización y respeta el camino de las demás, colaborando así al nacimiento de la vida en sus diferentes manifestaciones, contribuyendo con su poder creador a la experiencia colectiva para evolucionar.

Tú perteneces y eres partícipe de esta sinfonía perfecta y mágica de la existencia, pero quizá no te veas reflejado en ella o no seas consciente de ello, porque en tu mente limitas tus capacidades y movimientos. El Caminante del Cielo te propone un viaje al espacio interno para que comprendas que eres un organismo perfecto y preparado, sabio y consciente del potencial innato del cosmos. Somos semillas contenedoras de los mismos poderes y capacidades que él.

Comprender lo inmensos que somos por dentro desde la visión externa del cuerpo crea dudas y miedos, falta de confianza y desánimo; sentir el poder de la semilla en nuestro interior significa romper con las estructuras aislantes y los muros insalvables de lo que podemos o no podemos hacer y Ser, ya que en ella sólo existe luz a la espera de ser usada y expandida para mayor beneficio nuestro y de toda la humanidad. Por lo que descubrirnos nos conduce a la sincronización personal en cuerpo, mente y espíritu.

Para ello debemos amarnos y querernos más que nada, porque haciéndolo contribuimos al buen desarrollo de los ciclos, expandiendo más allá de nosotros el mensaje de amor por todo lo que Es y existe, energía necesaria y vital que sustenta la vida. El viaje empieza en nosotros y no sabemos donde acaba, lo interesante es navegarlo, descubrirlo y vivirlo aportando en cada momento la mejor versión que podamos ofrecer, respetando y valorando el proceso como viaje sagrado.

La Semilla es Amor

La semilla es Amor, si no fuera así nada tendría sentido y significado, si tú no te quieres, no te respetas y no te valoras entonces ¿de qué se trata la vida? Confiar en lo que somos y potenciar nuestros dones es el gran aprendizaje, la vida nos ofrece todas las experiencias para que podamos florecer de manera digna y feliz. La semilla eres tú, soy yo, somos todos nosotros, y de la misma manera que cultivamos las plantas, cuidamos los animales o mimamos a los nuestros, debemos considerarnos y amarnos, por encima de las circunstancias y condiciones de vida.

A lo largo de este año el propósito es descubrirnos más allá de lo que ya creemos conocernos, es decir hacerlo de verdad. Puedes empezar por cuestionarte quién eres, y qué quieres, mirar a tu alrededor y darte cuenta de cómo te has definido, dónde eres tú y dónde no. Iniciar este trabajo te da una idea de cómo te mueves por la vida, a que prestas más o menos atención, a qué o quién supeditas o cedes tu poder, en que condiciones te dejas influenciar y de qué manera eres o te muestras, en función de lo que te rodea.

A lo largo del camino, busca el amor que sientes por ti mism@, tu fuente de poder, así empezarás a detectar de que manera usas tus cualidades y que dones aparcas; no hay mayor revelación en esta vida, que ver lo que hay de verdad en lo que crees saber o defiendes. Este es el punto de partida para iniciar el viaje y descubrir los caminos que ponen en marcha las soluciones que te lleven de vuelta a ti.

Este año la semilla está vibrando en Tono 12, energía de cooperación. El tono cristal nos propone un matiz interesante, nos plantea la pregunta de ¿a qué le estamos dedicando nuestra vida?, es decir, a qué le dedicamos más tiempo y energía, porque en la respuesta encontramos lo que hacemos para contribuir a mejorarnos y con ello hacer un mundo mejor. Si lo que encuentras no te convence, no te gusta, o crees que es perjudicial más que beneficioso, plantéate para qué mantienes esa manera de ser y hacer en la vida.

Cuidado con el auto-engaño, a veces creemos que hacemos mucho, que nos nutrimos y amamos mostrando amor hacia los demás; antes de darte respuestas rápidas reflexiona un poco, date espacio para sentir y confirmar. Para encontrar las respuestas correctas no debes fijarte en las acciones externas, en relación a otros, debes prestar atención a qué ocurre dentro de ti, ya que las respuestas son internas, son en relación a nosotros, porque lo que no podamos o sepamos hacer por nosotros inevitablemente no lo extenderemos de manera natural hacia otros.

Por lo que si no te sientes amor, tanto lo que des como lo que recibas no será amor de verdad, aunque te lo quieras explicar de otra manera. Cuidarnos es fuente de amor, considerarnos sagrad@s es fuente de amor, evolucionar es fuente de amor, sentirnos capaces es fuente de amor… encuentra dónde no eres amor, dónde tu fuente se debilita, que hace que te quedes sin este ingrediente fundamental y básico para tu buen crecimiento y sabrás que parte de ti no estas permitiendo Ser.

Año Semilla 12- Cristal, Tiempo de Ser y Crecer en Amor. Consciencia del potencial que existe en nuestro interior, confianza y fe en aprender a usar correctamente nuestros dones en un proceso vital que nos incluye como parte esencial de la existencia, respetando y colaborando para mejorar el mundo que nos rodea. Sanando internamente, Floreciendo externamente.

Feliz ciclo

Espejo Magnético

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